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Prof. Dr. Carlos Garay

abril de 2000

 

 
 

Hay muchas clasificaciones posibles de los estudios filosóficos, y como suele suceder en estos casos, todos están sujetos a cierta arbitrariedad en la elección de los criterios de clasificación. Describiré someramente algunas divisiones y disciplinas filosóficas de acuerdo con la manera en que se estructuran las carreras de filosofía en algunas universidades argentinas.

Las principales áreas son: Lógica, Filosofía teórica, Filosofía Práctica e Historia de la filosofía. A su vez éstas incluyen diversas disciplinas, y las disciplinas diversas especialidades.

Lógica

La Lógica estudia la distinción entre razonamientos correctos e incorrectos. La teoría de la deducción ocupa un lugar central. En la actualidad se mueve en un territorio fronterizo entre las ciencias exactas (que se concentran en cuestiones de cálculo) y la filosofía propiamente dicha que incluye cuestiones que relacionan el cálculo con el lenguaje natural y las formas de pensamiento en general. Consideremos, a título de ejemplo, los siguientes razonamientos.

1. En el mundo tiene que haber al menos dos personas con el mismo número de cabellos, ya que hay más personas sobre la tierra que cabellos en la cabeza de cualquier persona. Supongamos que el número máximo de cabellos que puede tener el humano más peludo que existe sea un millón. No importa cuál sea exactamente ese número, lo importante es que sea menor que el número de habitantes del planeta. Si esto es así, solamente puede haber a lo sumo un millón de personas con distinto número de cabellos. Pongámoslas,  imaginariamente, en una fila ordenada de acuerdo con el número de cabellos. El primero tiene solamente uno, el segundo dos, y así sucesivamente hasta llegar al que tiene un millón. En el mundo hay al menos cinco mil millones de personas. De esta manera, cualquier habitante que coloquemos en la fila después del último tendrá que tener una cantidad de cabellos exactamente igual a alguno de los anteriores.

2. Cada uno de esos pulóveres tiene un 50% de descuento. De manera que si compro 2 de ellos, obtendré el 100% de descuento y así los llevaré gratis.

3. Cada vez es mayor la cantidad de jóvenes que reciben instrucción en los colegios secundarios. Y también es verdad que ha aumentado la delincuencia juvenil. Esto significa que para eliminar la delincuencia juvenil es necesario cerrar los colegios secundarios.

Las oraciones subrayadas son las conclusiones, es decir, aquello que queremos demostrar. El resto lo constituyen las premisas, es decir, aquellas afirmaciones que, de ser ciertas, justificarían nuestra conclusión. El razonamiento 1 es correcto. Una vez que aceptamos las premisas, la conclusión se sigue de ellas necesariamente. No hay escapatoria. Si las premisas son verdaderas, la conclusión también tendrá que serlo. En cambio, notamos que en los razonamientos 2 y 3 hay algo que anda mal. Aunque las premisas sean verdaderas, la conclusión es falsa. Estos razonamientos son incorrectos. Bien. La Lógica estudia la relación entre las premisas y la conclusión en los razonamientos. Indaga sobre el nexo que une a las premisas con la conclusión. Los que creen que la Lógica es una disciplina científica como las Matemáticas, suelen llamar a estos estudios “Filosofía de la Lógica”.

Filosofía teórica

Metafísica, Teoría del conocimiento y Filosofia del lenguaje son las principales disciplinas de la Filosofía teórica.

La Metafísica estudia todo lo que es, aún más allá de toda experiencia posible. Examina qué cosas hay en el mundo y su manera de ser. Por ejemplo, todos sabemos que hay vacas y que las vacas tienen ciertas propiedades o características (nos dan la leche y el cuero, mugen, etc.). Las vacas, como muchos otros objetos que hay en el mundo, comienzan a ser en algún momento y dejan de ser en otro momento. Están sujetas a la generación y a la corrupción. Todo esto lo sabemos porque las vacas se pueden ver, tocar, oír, etc.. Pero, quizás, no todo lo que existe en el mundo sea de esta manera. Uno puede decir que también hay números y figuras geométricas, aunque nada de esto pueda verse o tocarse. No tendría sentido decir que tenemos que guardar el número 27 en la heladera para que no se nos eche a perder. Ni tampoco que se nos arrugó la raíz cuadrada de menos 1 que teníamos guardada en el bolsillo. Las figuras geométricas no se pueden ver porque no tienen espesor. Una línea geométrica tiene largo pero no tiene ancho ni grosor. Un cabello, aunque sea muy fino, puede verse porque refleja la luz. Una línea trazada con lápiz en un papel también puede verse porque, al ser una representación de una linea geométrica, sí tiene alguna anchura. Pero las líneas, tal como son consideradas en geometría, no tienen ancho. Es posible que esta clase de cosas existan. Pero, sin duda, existen de una manera distinta de como existen las vacas. Los números y las figuras geométricas no tienen propiedades físicas: no se mojan, ni se disuelven, ni se comen, y ni siquiera ocupan lugar. ¿Cómo existen entonces?, ¿cómo es posible que existan?. Es aquí donde los metafísicos proponen ideas y teorías. Dicen, por ejemplo, que en el mundo, además de los objetos físicos, también hay objetos ideales o abstractos. Pero, ¿de dónde salen?, ¿cuál es su origen?, ¿son independientes del pensamiento humano?, es decir, ¿existían antes de que los seres humanos comenzáramos a habitar el planeta?, ¿seguirán existiendo cuando ya no estemos más?. La metafísica se ocupa de proponer respuestas a preguntas de este tipo. Y hay muchos otros problemas aún más desconcertantes. Cuando un objeto físico actúa sobre otro modificándolo en algún aspecto solemos decir que es la causa del cambio observado. Cuando una bola de billar golpea a otra, la desplaza. En realidad eso es todo lo que vemos. Una bola se mueve, entra en contacto con otra y ésta inicia otro movimiento. ¿Dónde está la causa?. Solamente tenemos una mesa y dos bolas de billar. La causa no aparece por ningún lado. Por lo menos, una causa no es la clase de cosas que podemos ver y tocar y, en este sentido, tampoco es un objeto físico como las vacas. Causalidad, unidad, espacio y tiempo, conciencia, son otros tantos temas de los que se ocupa la Metafísica.

El tema central de la Teoría del conocimiento es el de la justificación. Un viejo ejemplo, que utilizó el filósofo inglés Bertrand Russell con otros fines, ayudará a comprender de qué se trata. Hay dos personas. Cada una de ellas tiene un reloj. El de la primera funciona perfectamente. El de la segunda, quedó detenido marcando las 5 en punto, pero ella no sabe que el reloj está descompuesto. Supongamos que ambos miran la hora exactamente a las 5 de la tarde. Ambos llegan a creer, acertadamente, que son las cinco. Sin embargo diríamos que la primera está justificada para creerlo, mientras que la segunda no, puesto que la evidencia de la que dispone es defectuosa. La primera sabe que son las cinco. La segunda cree saber que son las cinco pero no lo sabe verdaderamente ya que fue una casualidad que justo mirara el reloj a esa hora. La Teoría del conocimiento investiga las condiciones que debe reunir cualquier evidencia para ser válida como fundamento de cualquier conocimiento. La vista, el oído, el tacto y los demás sentidos suelen considerarse fuentes válidas de evidencia. Sin embargo, muchas veces nos engañan o nos proporcionan informaciones inadecuadas: si sumergimos un palo en una pecera nos parecerá quebrado,  a lo lejos en la ruta nos parece ver agua donde no la hay, una persona que se aleja parece cambiar de tamaño, etc.. ¿En qué casos la percepción sensible es digna de confianza?. En otros casos hay conflicto entre las creencias que sostienen diferentes personas: en un proceso judicial el defensor dice que el imputado es inocente y el fiscal dice que es culpable, hay personas convencidas de la existencia de seres extraterrestres y otras que no creen que existan en absoluto, unos afirman que colocar una escoba detrás de la puerta evitará que vengan visitas y otros niegan tal conexión. La teoría del conocimiento busca un criterio para determinar cuál debiera ser la evidencia apropiada en cada caso, la mejor evidencia que justifique nuestras creencias. Intenta obtener evidencias objetivas y válidas para cualquiera, es decir, que no dependan de los caprichos subjetivos de cada individuo.  Qué sea la verdad es otro de los temas centrales de la Teoría del conocimiento. Sin duda, la mayoría acepta que uno cree algo verdadero cuando lo que ocurre en el mundo es exactamente lo mismo que uno cree que ocurre. Si creo que los perros ladran creo algo verdadero, puesto que los perros ladran. Pero si creo que los perros maúllan estoy creyendo algo falso, ya que los perros no maúllan. A veces nos preguntamos si puede haber verdades absolutas, verdades de las que no es posible dudar. Y generalmente decimos que no, que nadie es capaz de obtener semejante grado de certeza, sin percatarnos de la gran cantidad de afirmaciones de las que no tenemos ninguna razón para dudar. Pero también es cierto que no tener ninguna razón para dudar no nos garantiza que lo que creemos es verdadero.  Otra vez, la mejor garantía toma la forma de una buena justificación. Estas relaciones entre justificación y verdad son objeto de intenso estudio en Teoría del conocimiento. Otra disciplina muy relacionada con esta es la Filosofía de las Ciencias, pues su objeto es un tipo especial de conocimiento: el conocimiento científico.

La Filosofía del lenguaje encara cuestiones relativas a la naturaleza y uso de los símbolos. Pregunta, entre otras cosas, si las palabras representan al pensamiento o a la realidad, por ejemplo, si la palabra “vaca” representa a la idea que tenemos de las vacas (pensamiento) o a esos animales que mugen (la realidad) e investiga las relaciones entre estos ámbitos.  Los trabajos más importantes en esta disciplina tratan acerca del significado de palabras y oraciones, preguntando por sus condiciones, es decir, en qué consiste la significatividad. Otro ejemplo de las cuestiones que aborda la Filosofía del lenguaje es la llamada paradoja de la identidad: una afirmación de identidad como "Cervantes es el autor del Quijote" contiene dos términos singulares que se refieren a la misma persona. Parece pues que lo que dice la afirmación es simplemente que esa persona es idéntica consigo misma. Si así fuera, la afirmación resultaría trivial e inútil ya que todo el mundo sabe que Cervantes es Cervantes.  Pero la afirmación no parece trivial al menos en dos sentidos: a) es informativa (puede aprenderse algo nuevo a partir de ella), y b) es contingente, el hecho que establece es tal que pudo fácilmente haber sido de otra manera. Pudo no haber sido Cervantes el autor del Quijote, aunque Cervantes nunca pudo no haber sido Cervantes. Los filósofos del lenguaje han propuesto diversas teorías que pretenden explicar este curioso fenómeno además de otros como, por ejemplo, el de la referencia aparente a no-existentes (¿a qué se refiere el sujeto de la oración “el último número natural es impar” cuando sabemos que no existe tal número?), o el de la aplicabilidad del principio lógico del tercero excluído (toda afirmación o bien es verdadera o bien es falsa) a oraciones como la anterior (si “el último número natural es impar” no es verdadera por no existir tal número, tampoco puede ser falsa, ya que el último número natural no es no par), y otros por el estilo.

Filosofía práctica

La Ética es la principal disciplina de la filosofía práctica. También entran aquí la Antropología filosófica, la Filosofía política, la Filosofía de la historia, y la Filosofía del derecho.

La Ética se ocupa de qué es correcto o incorrecto en el orden de la acción humana. Qué está bien hacer y qué no. Cuando se la encara desde el punto de vista lingüístico preguntando sobre el significado de las palabras “bueno” y “malo” y otras relacionadas como “justo” o “deber”, se la denomina “Metaética”. Y cuando se la encara desde el punto de vista de la justificación de las normas (no matarás, es nuestro deber proteger a los más débiles, no hagas nada que no te gustaría que te hicieran a ti, etc.) se la llama “Ética normativa”. Pero la Ética no se ocupa de cualquier acción humana. A la Ética no le interesa si alguien se peina de una manera u otra o de si deben usarse zapatos con taco. La Ética se ocupa, más bien, de las decisiones que deben tomarse en ciertas situaciones de conflicto. Por ejemplo, ¿se puede matar a los embriones humanos acumulados en los laboratorios de fecundación in vitro?, ¿podemos permitir el aborto?, ¿qué factores deberemos tomar en cuenta para juzgar en casos como estos?.  Algunos casos se presentan en la forma de dilemas éticos. Ocurren cuando sea cual fuere la decisión que tomemos estaremos haciendo algo igualmente malo o injusto. ¿Cómo elegir a quién salvar entre varias personas que están en trance de morir, si sólo podemos salvar a uno solo?.

La Antropología filosófica se concentra en el estudio de la naturaleza humana y sus distintas formas de concebirla. Para unos el hombre es un ser esencialmente biológico, un animal entre los demás animales, mientras que otros enfatizan su carácter social, o histórico, o simbólico, o productor de herramientas o, incluso, su soledad como ser arrojado al mundo sin su consentimiento. Algunos filósofos consideraron que la Antropología filosófica es la disciplina central de toda la Filosofía, pues de ella dependería la solución de los problemas filosóficos más cruciales.

La Filosofía política estudia los fundamentos de las diferentes formas de gobierno: monarquía, aristocracia, democracia, república, etc., todas relacionadas con el origen del derecho de unas personas a gobernar y disponer de la libertad de las otras. Cuál es el origen del poder, cómo debe distribuirse para garantizar el máximo de libertades, qué lugar ha de darse a los poderes económicos y a los medios de difusión en un sistema de gobierno, son algunas cuestiones examinadas por la Filosofía política.

La Historia plantea numerosos interrogantes filosóficos. ¿Hay una sola historia verdadera de la humanidad?. ¿Consiste la historia en una mera acumulación de datos y hechos o es necesario seleccionar algunos en desmedro de otros?. ¿Qué relación existe entre las diferentes versiones de la historia?. ¿Qué es lo que nos importa del pasado?. Algunos han creído que la historia cumple una función pedagógica: nos sirve para no volver a cometer los errores del pasado y además, nos ayuda a comprender el presente. Otros piensan que no es posible volver a cometer esos errores por la simple razón de que cada hecho histórico es único e irrepetible. Nada puede aprenderse de la Revolución Francesa puesto que nunca llegaremos a estar en circunstancias similares. La Filosofía de la historia se dedica a este tipo de problemas.

La Filosofía del derecho se relaciona con el origen, la validez  y las relaciones de las normas jurídicas. Por ejemplo: ¿es justo matar en defensa propia porque la ley lo permite o, más bien ocurre que la ley lo permite porque obrar de esa manera es justo?.

Por último, la Estética analiza la belleza. Las condiciones en las que se crea y percibe lo bello. Su temática ronda la estructura y función de las obras de arte, su origen y los fundamentos del juicio estético. Un tema común inquiere sobre las relaciones entre el gusto personal y subjetivo y los patrones objetivos de belleza.

Hay muchos temas comunes a las distintas áreas descriptas. La superposición temática es inevitable. Preguntas como “¿qué existe?” y  “¿cómo conocemos lo que existe?” están indisolublemente ligadas. “¿Qué debemos creer?” es una cuestión que involucra tanto a la Ética como a la Teoría del conocimiento. La relación entre la libertad humana y la determinación causal de la conducta por las leyes físicas es un tema que surge tanto en Metafísica como en Ética, Filosofía política, del derecho, de la historia, y, por supuesto, en Antropología filosófica. Las diferentes concepciones de la causalidad (en qué consiste la relación entre causa y efecto) atraviesan todo el espectro disciplinario filosófico.

También existen muchos paralelos. Lo correcto y lo incorrecto en el ámbito del conocimiento, de la Ética y de la Estética puede analizarse como una abstracción a partir de ejemplos (verdades científicas, actos buenos, contemplación de las obras de arte), o como una prescripción acerca de lo que debe considerarse verdadero, bueno o bello.

  

Prof. Dr. Carlos Garay - 2000